La obesidad constituye una enfermedad con severas secuelas para las personas que la padecen. La realidad mundial revela un alarmante aumento del número de casos en los países desarrollados, incluso entre la población infantil, hasta tal punto que se le ha denominado “la epidemia del tercer milenio”.
Afortunadamente existe un novedoso sistema, no agresivo, que representa una excelente ayuda para las personas que padecen esta enfermedad. La técnica del Balón Intragástrico se presenta en la actualidad como una magnífica alternativa terapéutica para combatir la obesidad sin necesidad de cirugía y con unos resultados que logran una pérdida de entre 10 y 30 kilos de peso. Con esta técnica, acompañada de una dieta personalizada, se consigue combatir la obesidad, y con ella, afecciones asociadas como la hipertensión, diabetes, colesterol, etc.
Procedimiento sencillo
Esta técnica consiste en la introducción de un balón intragástrico desinflado (de silicona de alta calidad) mediante endoscopia (vía oral) en el estómago. Una vez colocado se rellena con suero fisiológico y el balón queda asimilado perfectamente produciendo una notable disminución en la percepción de hambre y aumentando la sensación de saciedad.
El procedimiento suele durar entre 20 y 30 minutos y se lleva a cabo con anestesia tópica en la garganta y con sedación. El balón permanece alojado en el estómago durante un máximo de seis meses en los que el paciente realiza una vida absolutamente normal. La diferencia es que cuando quiera comer, no tendrá una excesiva sensación de apetito por lo que con poca cantidad de alimentos se encontrará saciado. Es un tratamiento que se ha demostrado altamente efectivo entre los hombres que han acudido a Obesity Medical Center, debido a que la pérdida de kilos ha sido rápida y evidente desde las primeras semanas. Además, la realización de algún tipo de ejercicio, más extendida entre los varones, ayuda a su efectividad por el aumento del gasto energético.
Trascurridos los seis meses, el balón se retirada de la misma forma que se introdujo, así tras vaciarlo, el especialista procede a extraerlo por vía oral.
A pesar de que su colocación es ambulatoria, sencilla y segura, el control médico del proceso es riguroso y constante. Es imprescindibles realizar unas pruebas preoperatorias. Tras realizar un examen del aparato digestivo del paciente y una vez descartada la existencia de problemas gástricos, el médico endoscopista procederá a la aplicación del novedoso sistema.
Aprender a comer
Aunque el balón intragástrico supone una gran ayuda para combatir obesidades moderadas y severas, es fundamental llevar una dieta indicada por el especialista y, lo más importante, modificar los hábitos nutricionales para lograr mantener los resultados una vez retirado. Una reeducación alimentaria garantizará que se sigan unas pautas saludables en la alimentación durante y después del tratamiento y de forma perdurable.
En general, se pierde peso de forma progresiva y constante, alrededor de un kilo por semana. Aunque la media oscila entre los 10 y 30 kilos, hay casos en que el reequilibrio alimenticio ha permitido perder hasta 50 kilos.
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