Las empresas están cambiando. El horario europeo se impone a las jornadas partidas tan tradicionales hasta ahora. Esto conlleva comer en la oficina o fuera de casa casi todos los días. Sin embargo, llevarse el almuerzo de casa en un plato único no es impedimento para seguir una dieta saludable.
Cada vez es más habitual, por las distancias al puesto de trabajo o la jornada laboral intensiva, que las personas se queden a comer en la oficina. Una imagen tan tradicional en Nueva York como la de los ejecutivos comiendo en Central Park con su tartera, se está haciendo extensible a los países europeos.
Salir a comer, y si el clima te lo permite, hacerlo al aire libre, te permitirá desconectar del trabajo, darte un respiro dentro de la jornada laboral, combatir el sedentarismo, y además, te resultará más barato y más sano que comer en un restaurante.
Pero para no caer en el aburrimiento y los malos hábitos alimentarios es muy importante organizarse, ser original y reservar un tiempo para planificar los menús. De esta manera, te será más fácil mantener una dieta equilibrada y comprobar si tomas cada día todos los nutrientes que necesitas. Puedes cocinar sólo una vez por semana, y después congelar lo que puedas. De esta manera, comer bien, tampoco te ocupará mucho tiempo.
Sobre todo no caigas en el error de picar cualquier cosa en tu mesa de trabajo, y “comer fuerte” cuando llegues a casa. Además de ser nefasto para el aparato digestivo, puedes acumular calorías innecesarias.
Un consejo para no caer en la rutina es “engañar a los sentidos”. Cambia de recipientes frecuentemente o reserva uno para cada tipo de comida. En el mercado existen recipientes con varios departamentos para los diferentes ingredientes y con cierre hermético que te facilitará el transporte de los alimentos. Además, un truco es mezclar y/o aliñar los platos en el último momento, para que parezca que está recién hecho. Puedes, por ejemplo, echarle un chorrito de aceite antes de meter el plato en el microondas.
Trucos para comer de “tupper”
• Sea donde sea, recuerda que lo importante es comer despacio y masticar bien las comidas. Este gesto favorece la digestión de los alimentos.
• No mezcles las horas de trabajo con las comidas. Aprovecha ese ratito para hablar de otras cosas, conocer a tus compañeros, compartir con ellos tus opiniones sobre diversos temas.
• Intenta comer a las mismas horas y dedica al menos 40 minutos, te facilitará la digestión y mentalmente te permitirá “desconectar” del trabajo.
• Incluye la fruta en tu alimentación. La fruta aporta muy pocas calorías, son una fuente importante de vitaminas y son fáciles de transportar. Sin duda, es el mejor postre.
• Opta por las legumbres y los cereales principalmente, sin olvidar, las verduras.
• Sustituye el pan blanco por el integral.
• Es preferible elegir las carnes con menos grasas como el pollo y pavo.
• Para acompañar los platos elige cualquier tipo de ensalada, pasta, arroz o puré, olvídate de los alimentos grasos como las patatas fritas o las salsas muy condimentadas.
• Si has comido hidratos de carbono a mediodía como plato principal (arroz, pasta,…) puedes reservar la ingesta de proteína de origen animal para la noche (pescado, huevo, carne magra) acompañada de verdura fresca o cocida.
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